Desafíos y soluciones en tiempos de pandemia

Redes de Interconexión Universitaria

Desafíos y soluciones en tiempos de pandemia

28 septiembre, 2021 Destacadas Eventos Red RIU Tecnología 0

Carlos De Marziani es Ingeniero Electrónico, de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, y cuenta con un Doctorado en Captación multisensorial y Sistemas robóticos. Además, y hasta finales de noviembre 2021, es Rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

En esta entrevista nos cuenta acerca de los principales desafíos que afrontó la universidad al inicio de la pandemia, el dictado de clases en contexto de emergencia sanitaria y aislamiento social, el uso de las TICs y las nuevas modalidades de aula híbrida e invertida que se pueden utilizar pensando en la nueva normalidad, entre otras cosas.

¿Cuáles fueron los principales desafíos IT en el contexto de emergencia, al inicio de pandemia?

El primero de los desafíos fue pensar de qué manera podíamos dar continuidad a las actividades académicas de las universidades nacionales en contexto de ASPO para garantizar el acceso a la educación superior. En este caso, las TICs fueron un instrumento fundamental mediante el cual se pudo lograr este objetivo. Por ejemplo, uno de los retos fue pensar y ofrecer esquemas de comunicación a la comunidad universitaria para continuar el dictado de clases. Así, se enfatizó en la implementación de sistemas de comunicación sincrónicos mediante videoconferencia, en muchos casos con plataformas de software libre bajo dominios edu.ar, y en fortalecer  los sistemas de los campus virtuales (especialmente con Moodle). Esto implicó la adquisición de nuevo equipamiento, que nos ha permitido mejorar el  “piso” tecnológico y, así, garantizar calidad en la conectividad y en el acceso a los contenidos digitales y de los campus virtuales. También otro desafío importante de las universidades fue contribuir a disminuir la brecha digital, principalmente de los estudiantes que tenían dificultades en el acceso a Internet.

En este sentido ha sido destacable el trabajo realizado por el CIN, SPU y ARIU para fortalecer la infraestructura de conectividad y digitalización de contenidos en los edificios universitarios. Por ejemplo, en el caso de la SPU con financiamiento para las UUNN a través del Plan de Virtualización de la Educación Superior (Plan Ves I en el 202º y Plan Ves II en el 2021). Aquí,  también cabe que mencionar que desde el CIN y SPU, con la colaboración de ARIU, se está trabajando en dos proyectos para su financiamiento en el ENACOM. El primero de ellos, ya presentado, se trata de un proyecto para incorporar redes de conectividad avanzada inalámbrica, a través de WIFI 6, en los edificios universitarios para la alta demanda de acceso a Internet que se prevé en el retorno a la actividades presenciales o híbridas (presencial y virtual). El segundo de ellos, aún en elaboración, contempla la conectividad extramuros de todos los edificios universitarios, en todo el país. Esto debido a que la red de interconexión universitaria actualmente llega a las sedes centrales de las Universidades Nacionales. Considero, que con la concreción de estos últimos proyectos, las redes del sistema Universitario argentino podrán equiparar su desempeño con el de otros países en Latinoamérica.

Aquí se plantean algunos desafíos a futuro para las Universidades Nacionales:

1) Creo que deben participar activamente en la articulación con diferentes organismos locales (municipios, empresas privadas, inclusive con ENACOM), buscando disminuir la brecha digital (que existe y es una realidad) en nuestras ciudades, mejorando la capilaridad en ellas, para que todos puedan acceder a los contenidos digitales con internet de calidad.

2) La consolidación de actividades presenciales complementadas con sistemas virtuales en modelos como aulas híbridas o también en aulas invertidas.  

¿Qué son las aulas híbridas y cuáles son los requisitos tecnológicos?

Las aulas híbridas son espacios en los cuales una parte de los estudiantes asiste de manera presencial, mientras que la otra parte lo hace de forma virtual o remota. Este esquema es muy útil en momentos como este, donde se deben mantener medidas de distanciamiento y existe limitación de aforo. La clase que se realiza en el aula, con quienes asisten de manera presencial, también se transmite de forma sincrónica por un medio digital. Es decir, se utiliza equipamiento para transmisión en vivo via streaming (con sistemas de videoconferencia), logrando que el resto de los estudiantes puedan ver de manera remota la clase a través de ese sistema en sí.

Esto implica, por un lado, adecuar la infraestructura de conectividad interna de los edificios universitarios para tener redes internas que permitan la transmisión de datos con calidad, y por otro lado, la adquisición de equipamiento adecuado para que lo que ocurre en el aula pueda replicarse fielmente de forma digital, por  ejemplo: cámaras de alta definición con una visual y panorámica de 180º, que permiten capturar todo lo que sucede en el frente al pizarrón por parte del docente o quien esta al frente de la clase. Otro de los elementos que se deben implementar, y que nosotros evaluamos, tienen que ver con la captura de los contenidos que se escriben en los pizarrones: para ello evaluamos la incorporación de sistemas capturadores de pizarras blancas, para que lo que escriban los docentes se transmita en vivo y que lo puedan ver con una buena definición. Asimismo, otro aspecto que se debe trabajar en las aulas híbridas tiene que ver con tener el sistema acústico, tanto de micrófono como de altavoces, que posibilite escuchar con buena calidad a quien está disertando la clase e, inclusive, las preguntas que le pueden hacer. Creo que estos son los principales desafíos de las aulas híbridas.

¿Qué son las aulas invertidas?

Las aulas invertidas buscan trabajar con los contenidos ya digitalizados para que los alumnos puedan acceder a través del campus virtual o en la nube. Luego, con estos recursos y los conocimientos que adquieren, se afianza el aprendizaje en sesiones de trabajo presenciales o tutorías, donde se problematizan situaciones, se plantean dudas, etc. Se trata de un espacio de intercambio de experiencias y lo importante es que se puede trabajar de forma presencial: cada alumno va compartiendo y afianzando los conceptos, junto al docente.

Creo que las aulas híbridas e invertidas son complementarias y van a ser el gran “combo” de las herramientas de virtualización. Al ser metodologías nuevas, aún hay mucho por investigar.

También para la digitalización de los contenidos es importante tener una buena nube, donde todos los contenidos estén organizados y sea de fácil acceso para todos. Así, cada Universidad podrá organizar todo el contenido y aprovechar mejor la digitalización.

Asimismo, estas herramientas y metodologías nos permiten utilizar contenidos que hay en otras universidades y poder reutilizarlo en las denominadas “clases espejo”, que  es una modalidad reciente que posibilita trabajar colaborativamente con docentes de otras universidades y países y que puedan brindar una clase sobre una determinada temática. Creo que ahí están los verdaderos beneficios de la virtualidad, evitando los traslados.

En este contexto ¿Cuáles son los principales retos de las instituciones educativas?

El gran reto de las instituciones, por un lado, es pensar como aprovechar todo lo que tiene que ver con la digitalización de contenidos académicos y, por otra parte, como ampliar gradualmente las actividades presenciales y complementarlas con estas nuevas modalidades virtuales . Si bien la presencialidad aún no es total, la idea es ir retomando poco a poco la actividad universitaria presencial de cada institución.

En lo que respecta a la digitalización de los contenidos académicos son experiencias que han hecho los docentes con mucho esfuerzo. Así, considero que todo esa digitalización de contenidos académicos que hoy tenemos se puede aprovechar: ofreciéndolos a toda la comunidad, logrando así mayor acceso y evitando traslados. En otras palabras, hacer que la actividad, que antes era presencial, sea remota y con la posibilidad de asistir a la institución para poder afianzar esos contenidos, en un intercambio presencial con los docentes y compañeros de clase.

¿Cuál es el balance de toda la experiencia recorrida hasta el momento (Marzo 2020 – Actualidad)?

Creo que todo el sistema universitario ha ido evolucionando desde el inicio de la pandemia (marzo 2020). En primer lugar, destaco haber sostenido la actividad académica a través de las clases virtuales y remotas en un contexto de emergencia. Así, a finales del 2020 empezamos a pensar como sería el retorno gradual a actividades presenciales, tanto administrativas como académicas de investigación y extensión, la denominada “nueva normalidad”. Es decir, una actividad presencial que nos permita volver a la presencia, contacto, intercambios de opiniones (propio de la vida académica) y, además, nutrirla de todos los componentes y experiencias que nos dejó la digitalización de los contenidos académicos es el gran desafío hoy.

Es decir, pensar como se puede aprovecha toda esta experiencia y acervo digital de la mejor manera.

 

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